Los fiscales de Teherán afirman que ordenaron el cierre del CLF, un centro vinculado a la embajada francesa, después de que se desoyeran repetidas advertencias sobre su licencia.

Alegan que el centro utilizó sus clases para proyectos "anticulturales" y actividades contra la seguridad nacional, incluida la identificación y creación de redes entre élites y ayudarlas a salir de Irán.